Para la Semana Santa quedan

Para el Viernes Santo faltan:
"Somos lo que somos, por aquellos que nos hicieron."

sábado, 15 de marzo de 2014

Viernes noche


La Semana de pasión se cierra con la procesión del entierro. La parroquia de San Andrés se convierte en un grandioso sepulcro. Como el goteo de una triste clepsidra, los pasos salen uno a uno de la parroquia y, como una guirnalda votiva, van rodeando la Plaza Mayor antes de coger el camino de la Fuente Vieja. Todo el escenario está sumido en un abismo de luto. El tintineo de las colgaduras metálicas de los faroles del Cristo yacente no nos quita de la mente la soledad de los muertos. La Piedad apela a la justicia de los cielos mientras tiene sobre su regazo el cuerpo inerte de su hijo. La Soledad mira a la tierra y su rostro inunda de silencio todo su trono. Es difícil encontrar palabras para poder consolar ese vacío se expande por las venas de nuestra Soledad. La noche se ahoga en lágrimas.
Cristo de la Rendención procesiona en nuestro pueblo desde 1984. Es un Cristo que va a entregar su alma al padre y redimir a la humanidad de sus pecados a través de la inmolación. Aprieta las manos y abre su boca para exhalar sus últimas palabras “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.
El sepulcro es una de las últimas obras del valenciano Mariano Benlliure, el último gran maestro del realismo decimonónico. El sepulcro desfiló por primera vez en nuestra Semana Santa en 1943. El cadáver de Cristo aparece frío como el inerte metal, pero sus facciones muestran una gran serenidad y alivio. El descanso de la vida después de la tortura y la humillación de los hombres.
En la madrugada del sábado las imágenes retornan al funesto panteón en el que se ha convertido nuestra parroquia. Los cófrades de la soledad prestan su iglesia, como José de Arimatea hizo con el sepulcro, para enterrar allí el cuerpo de Cristo. Los infanteños se agolpan en el atrio y frente a la puerta de la iglesia para despedir al dios mártir. Es imposible contener las lágrimas de la emoción. Los aplausos aparecen una y otra vez como bandadas de palomas. Al terminar de pasar la Soledad, la Agrupación Musical de Ntra. Sra. de la Soledad y Sto. Sepulcro hace su última intervención. El silencio vuelve a reinar en las calles y plazas del pueblo.
La cofradía de la Soledad es otra de las más antiguas del pueblo. Sabemos que existía en el siglo XVIII y estaba instalada en el convento de Santo Domingo. Ya a principios del siglo XX sus cófrades dirigían la que entonces se consideraba como la procesión más importante de nuestra Semana Santa, teniendo en cuenta el número de personas que acompañaban al sepulcro. En los años 30 adquirieron nuevos pasos e imágenes, pero todos ellos fueron destruidos durante la Guerra. Después de la guerra, la cofradía resurgió de sus propias cenizas y creció hasta convertirse en lo que hoy es. El futuro es afrontado con ilusión por sus cófrades como un reto para mejorar y engrandecer nuestra Semana Santa.
Nuestra paisana Paquita Sánchez Remiro nos deleitó con este sentido poema dedicado al carácter redentor de la pasión de Cristo.

Por la Cruz, a la Luz
I
Palomas de la esperanza
dan al dolor, aire nuevo;
huellas del Crucificado
que alumbran nuestro sendero

y que siguiendo sus pasos,
rompen argollas de hierro.
II
Dios es eterno presente,
sin barreras en el tiempo;
todas las penas del mundo
se han dado cita en su pecho.

Es pobre, con los más pobres,
hambriento con los hambrientos;
y llora con los que lloran
lágrimas del desconsuelo.
III
Sangre, sudor, agonía
en olivares del huerto;
abandono de los suyos,
soledad, angustia y tedio…

Y el espacio estremecido
de aquel beso traicionero,
de aquellos labios oscuros,
en rostro santo y sereno.

Aldabonazos al aire,
golpes duros, fuertes, secos,
de aquel juramento falso:
las negaciones de Pedro.

No son historias pasadas,
viven momento a momento…
IV
Otros soles, otras lunas,
acarician los almendros;
pero entonces como ahora,
los mismos Judas y Pedros.

Vistió de luto la tierra,
en aquel viernes primero;
hoy viste de negro y rojo:
-luto y sangre de sus muertos-
abriendo fauces al odio,
la guerra y los armamentos.
V
Cristo, varón de dolores,
alzado en el duro leño;
deshecha en dolor, la Madre
renueva su “fiat” pleno;
y besa las rosas rojas
que cubren de amor el suelo.

Muerte y vida; vida y muerte
en un desafío intenso:
clavado en la cruz, la Vida
venció a la muerte muriendo;
dándonos vida gloriosa,
efluvios de un Dios eterno.
VI
Palomas de la esperanza
anunciad el gozo nuevo:
vamos siguiendo un camino
con resplandor de los cielos:
huellas del Resucitado
más allá de los luceros





Carlos Javier Rubio

lunes, 10 de marzo de 2014

Marcha de Banda de Música para Granada



       Ya comenzada la cuaresma y siguiendo con el trabajo, he visto finalizada la composición de una nueva marcha para Banda de Música, en este caso, dedicada a Santa María del Triunfo, titular mariana de la Hermandad de la Resurrección de la ciudad vecina de Granada, bajo el título "Triunfo, Inmaculada de Granada". Dicha hermandad cuenta desde el año pasado con una composición de mi autoría para agrupación musical, "Triunfo en tu mirada", marcha que se estrenó en la magna de Jaén por parte de la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Piedad en su Presentación al Pueblo, La Estrella.


      La inspiración para su composición surgió tras contemplar a Santa María del Triunfo en la magna mariana celebrada en Granada en Mayo de 2013 y acompañarla durante todo el día, e incluso musicalmente a su regreso. Con esta obra he querido reflejar el amor que sus cofrades le tienen, así como una esencia de mi alma por lo que ella me ha transmitido. Una marcha que comienza enérgicamente y que da paso a una melodía en Do Menor invitando a la meditación del dolor y sufrimiento que padeció María, y que finaliza con una melodía alegre en Mib Mayor que simboliza el Triunfo de la Resurrección de su Hijo.


        Su estreno será D.M. el Domingo de Resurrección durante su estación de penitencia.
Una vez más, agradezco la confianza depositada en mi persona y espero que sea del agrado de todos los cofrades y público en general.

   


Fuente: Blog Christian Palomino Olías http://christianpalominoolias.blogspot.com.es/

jueves, 6 de marzo de 2014

INTRODUCCIÓN A LA SEMANA SANTA



En la pascua primaveral las calles y plazas de Infantes nos hacen viajar a las del Jerusalén que vio caminar a Cristo. Nuestra Semana Santa está empujada por las cofradías de penitencia, que tienen un arraigo en España de más de cinco siglos. Estas cofradías se encargaban de imitar públicamente el dolor físico y psíquico de Cristo en su Pasión. Lo hacían los penitentes como forma de purgar su honra hacia los ojos de Dios. Mas tarde, después del Concilio de Trento, la España católica reafirmó estas prácticas por las cualidades catequéticas que tenía contra la herejía, pero también comenzó a convertirse en toda una dramatización de los últimos días de Cristo. Las imágenes salieron la calle, se desarrolló un complejo cortejo con romanos, judíos y nazarenos. Nuestro pueblo fue cogiendo este nuevo sentido de manera muy lenta; pero a finales del siglo XIX se aceleró, cuando las cofradías comenzaron a impulsarla con fuerza, adquiriendo nuevas imágenes, tronos y palios, y organizando compañías de armaos. Desde entonces nuestra Semana Santa no ha dejado de crecer. Aunque tenemos el doloroso recuerdo de nuestra Guerra Civil, nuestra Semana Santa supo salir a flote y no perder el espíritu que le caracterizaba y le caracteriza.



Carlos Javier Rubio